Cemento: la cuna del punk, el underground y la cultura alternativa porteña

 

En el año 1985, mientras la República Argentina daba sus primeros y tambaleantes pasos en la recuperación de la democracia tras los oscuros años de la dictadura militar, nació en la calle Estados Unidos 1234, en el barrio de Monserrat, un espacio que cambiaría radicalmente el mapa cultural y social de Buenos Aires: Cemento. Fundado por el recordado gestor cultural, actor y director teatral Omar Chabán junto a la artista y actriz Katja Alemann, el lugar fue concebido originalmente como un centro multidisciplinario para el desarrollo de las artes visuales, la danza contemporánea, las performances teatrales de vanguardia y el arte de acción. Sin embargo, la propia inercia de una juventud sedienta de libertad, expresión sin censura y energía desbordante transformó a este recinto en la catedral indiscutida e insustituible del rock nacional y la cultura subterránea.

El aspecto físico de Cemento era una declaración de principios en sí misma. Ubicado en un vasto galpón que anteriormente había funcionado como un taller o depósito, el espacio ostentaba una arquitectura de estilo brutalista marcada por gruesas paredes de hormigón desnudo, pisos de cemento alisado sin pulir, estructuras de hierro a la vista y una escasa iluminación ornamental. Lejos de resultar inhóspito, este ambiente crudo y despojado de cualquier lujo burgués se convirtió en el lienzo perfecto para que la subcultura porteña expresara sus inquietudes. En Cemento no había camarines ostentosos ni divisiones elitistas; la cercanía entre el público y los artistas era total, generando una comunión visceral en la que el sudor, la adrenalina y la música se fundían en un solo impulso colectivo.

Por el escenario de Cemento pasaron, en sus etapas fundacionales o en momentos decisivos de su carrera, absolutamente todas las bandas que moldearon la identidad del punk, el heavy metal, el ska, el reggae y el rock alternativo de las décadas de 1980 y 1990. Fue la trinchera habitual de agrupaciones fundamentales como Sumo —con el carismático Luca Prodan al frente—, Los Violadores, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Hermética, Rata Blanca, Attaque 77, Flema, Todos Tus Muertos, Bersuit Vergarabat, Las Pelotas, Divididos y La Renga. Cada fin de semana, miles de jóvenes provenientes de todos los rincones del Gran Buenos Aires y de los barrios capitalinos peregrinaban hacia Monserrat para participar de rituales caracterizados por el clásico "pogo", el baile desenfrenado y un sentimiento irreductible de pertenencia comunitaria.

Además de su faceta estrictamente musical, Cemento mantuvo siempre vivo su espíritu interdisciplinario y contestatario. Antes de los shows o durante las trasnoches, el escenario albergaba obras de teatro independiente, intervenciones poéticas, proyecciones cinematográficas fuera del circuito comercial y espectáculos de varieté que desafiaban la moral convencional de la época. Aunque el recinto cerró definitivamente sus puertas en el año 2004 dejando un vacío imposible de llenar, el mito de Cemento permanece inamovible en la memoria colectiva del país como el semillero histórico, el refugio de libertad y la cuna indestructible donde se forjó la cultura alternativa de la Argentina moderna.