Símbolo inconfundible del paisaje de Palermo, el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires es una joya arquitectónica y divulgativa. Un recorrido por los orígenes, la visión vanguardista y la evolución del templo porteño de la astronomía.
1. Una idea del espacio en plena pampa urbana
La historia del Planetario comenzó a gestarse a principios de la década de 1960. El concejal socialista Enrique Jan presentó la propuesta de dotar a la Ciudad de Buenos Aires de un espacio moderno dedicado a la astronomía y la ciencia popular, sumándose a la corriente de grandes capitales del mundo que buscaban acercar el universo a sus ciudadanos.
La ubicación elegida no fue casual: los terrenos del Parque Tres de Febrero, en la intersección de las avenidas General Sarmiento y Belisario Roldán, en el barrio de Palermo. Allí donde alguna vez funcionó el primer estadio del Club Atlético River Plate, comenzaría a erigirse una estructura futurista.
¿Sabías que...?
El diseño del edificio está inspirado en la geometría de un tetraedro y en la forma de un cuerpo celeste. Su icónica cúpula de 20 metros de diámetro representa la escala planetaria.
2. Vanguardia arquitectónica: El proyecto de Enrique Jan
El diseño arquitectónico, a cargo del propio Enrique Jan, fue una obra revolucionaria para su época en la Argentina (1962–1966). El edificio destaca por su estructura de hormigón armado, dividida en cinco pisos y coronada por la mítica cúpula hemisférica.
La cúpula: Revestida exteriormente con semiesferas de aluminio, fue pensada para simular el brillo de una estrella o nave espacial proyectada sobre el parque.
El interior: Diseñado de forma helicoidal para que los visitantes experimentaran una trayectoria fluida, similar a una órbita.
La primera función experimental tuvo lugar el 13 de junio de 1967, dirigida a estudiantes de escuelas públicas de la ciudad. Sin embargo, la inauguración formal y la apertura definitiva al público general ocurrieron el 5 de abril de 1968.
3. Corazón tecnológico: La evolución de los proyectores
El alma del Planetario siempre ha sido el instrumento encargado de reproducir la bóveda celeste sobre su domo. A lo largo de las décadas, esta tecnología ha atravesado momentos bisagra:
El mítico Zeiss Mark V (1967)
Durante más de 40 años, un proyector optomecánico alemán Zeiss Mark V de cinco metros de altura y más de una tonelada de peso proyectó el cielo estrellado. Con sus dos grandes esferas en los extremos, se convirtió en una pieza de culto para generaciones de porteños.
La era digital (2011 - Presente)
En 2011 el Planetario encaró su mayor renovación tecnológica:
Se instaló un proyector optomecánico Zeiss Velvet de última generación junto a un sistema de proyectores digitales Full Dome de resolución 8K.
Se renovaron la iluminación exterior (con tecnología LED programable) y las 280 butacas de la sala principal.
4. Tesoros y curiosidades del Galileo Galilei
El edificio no solo alberga proyecciones, sino también un valioso patrimonio científico e histórico exhibido en sus salas temáticas y explanada exterior:
Pieza / AtractivoDescripción / Origen
Meteorito El ChacoFragmento de hierro y níquel hallado en Campo del Cielo (Chaco), de 37 toneladas.
Roca LunarFragmento traído por la misión Apolo 11 en 1969, donado por la NASA a la Argentina.
El Museo AstronómicoExposición con instrumental científico histórico, maquetas interactivas y pantallas táctiles.
Un faro de divulgación científica
Con más de cinco décadas de vida, el Planetario Galileo Galilei se consolidó no solo como una postal icónica de Buenos Aires, sino como el principal centro de alfabetización científica de la región, habiendo recibido a decenas de millones de niños, estudiantes y curiosos de las estrellas.
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